Consejo pare el Tiempo de Meditación
2005-08-28
Mateo 6:25
“Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
- Come el alimento espiritual
Dios los creó del barro de la tierra y solpló en ellos su aliento de vida. De esta forma los seres humanos se hicieron seres vivientes. Tenemos el cuerpo eterno, pero también tenemos el ser espiritual que es eterno. Para que un humano viva una vida verdadera, necesitamos nutrir no sólo nuestro cuerpo físico, pero también cuidar bien nuestra vida espiritual. Así como nuestro cuerpo muere sin el pan, nuestro espíritu crece muy miserable y muere finalmente si no se alimenta apropiadamente.
Jesús dice (en Mateo 4:4) que no sólo de pan vive el hombre pero de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Es la palabra de Dios la que le da vida a nuestro espíritu. Nosotros tenemos que estar hambrientos de La Palabra, así como nuestro cuerpo desea la comida de todos los días y necesitamos nutrir a nuestro espíritu apropiadamente mediante las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Cuando se trata de venir a escuchar la Palabra, es muy importante tener el anhelo y la actitud de desear escucharla.
- Consejo para estudiar la Biblia
Cosas maravillosas ocurren cuando los creyentes aprenden a sentarse en silencio a escuchar y meditar en la Palabra. La Biblia es la carta de amor de Dios para ti. Relájate y deja que Dios te hable a través de ella. Así como clamó el salmista: “Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Ley.” (Salmos 119:18).
Los siguientes puntos podrán servir de mucha ayuda a lo que buscas aprovechar al máximo tus momentos de meditación en la palabra de Dios:
- Prepara tu corazón así como lo harías en una oración intercesora (por ejemplo, confiesa tus pecados, toma autoridad sobre el enemigo, y busca la plena dependencia del espíritu santo en tu interior).
- Pregunta al Señor en qué lugar de la Biblia es donde quiere que comiences tu meditación. Enfoca tu atención en uno o dos versículos o toma un capítulo entero.
- Lee cada versículo lentamente y palabra por palabra.
- Considera cada palabra con mucha precaución (esto se puede comparar con el proceso de las vacas cuando mastican su alimento una y otra vez).
- Permanece sensible al Espíritu Santo para que te revele un mejor entendimiento.
- Aplica los versículos a tu propia vida y responde a lo que el Señor te dirija.
- Lleva la actitud de fe correcta
La meditación no es una meditación verdadera a menos que ésta cree una respuesta hacia Dios. Tu actitud debe de ser como la de un niño, completamente dependiente del Espíritu Santo y no de tu propia inteligencia para hallar entendimiento fresco. Tus respuestas deben de ser una continua obediencia y sumisión a las nuevas verdades y al nuevo entendimiento que has obtenido. Dios es siempre fiel proveyéndonos de mayor gracia a lo que vamos conociéndolo mejor y mejor. Él se deleita cuando esperamos delante de Él.
Pide y espera recibir estos nuevos entendimientos de la Palabra de Dios a lo que meditas. Muy frecuentemente no esperamos nada y por ende, no estamos preparados para recibir.
La meditación es una clave para la prosperidad espiritual y la fructificación como se expresa en Josué 1:8, nuestro versículo clave: “sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. Esta no es una promesa de abundancia material, pero es una rica promesa de cumplimiento y éxito espiritual a lo que vamos conociendo a Dios mejor.
Considera otra promesa: sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su Ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará. (Salmos 1:2-3)
Muchos que se dan cuenta de la importancia y la bendición a través de la meditación, comienzan con mucho entusiasmo, pero renuncian antes de que esto se vuelva un hábito. Es algo que requiere de disciplina. Puedes desafiarte con esto:
“Mientras más presión ejerza en meditar la Palabra, más podré ver a Dios, como es en sí mismo”.
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